Al concluir su periodo de servicio, el Hno. José Francisco Flores Gamio compartió un mensaje centrado en la fe, la confianza en Dios y la corresponsabilidad. Al hacer memoria de estos tres años, reconoció la riqueza y complejidad de un Distrito caracterizado por su diversidad de culturas, lenguas, geografías, realidades educativas y personas.
Uno de los conceptos que acompañó su reflexión fue el de la “sorpresa de Dios”, entendida como la manera en que Dios puede hacerse presente más allá de nuestros planes, expectativas y esquemas. Inspirado en María, José y San Juan Bautista de La Salle, invitó a la comunidad distrital a permanecer abierta a aquello que Dios puede suscitar en la vida personal y comunitaria.
“El único plano en el que se puede dar la bienvenida a la sorpresa de Dios es el plano de la fe”, expresó.
En su mensaje, destacó también la importancia de avanzar hacia una corresponsabilidad adulta, en la que Hermanos y Seglares participen activamente en las decisiones y en la construcción de la misión. En este camino, subrayó el valor de la sinodalidad, el discernimiento y la capacidad de escuchar todas las voces, incluso aquellas que pueden resultar diferentes o confrontantes.
Para el Hno. José Francisco, una comunidad lasallista madura se construye desde el diálogo, la transparencia y la confianza, aprendiendo a abordar las diferencias de manera fraterna y evitando que los desacuerdos se conviertan en obstáculos para la misión.
Su invitación final fue a fortalecer el espíritu de comunidad, reconociendo que la diversidad del Distrito no disminuye la fraternidad, sino que constituye una oportunidad para vivirla de manera más auténtica.
Al cerrar su gestión, expresó su gratitud por el camino compartido y reconoció tanto los logros alcanzados como los errores cometidos, poniendo nuevamente el futuro en manos de Dios y confiando en que, desde la fe y la esperanza, la comunidad lasallista podrá seguir haciendo realidad nuevas maravillas.