Jornadas Lasallistas Internacionales por la Paz

Tú puedes ser la diferencia

Hoy más que nunca podemos decir que la paz es un valor que se tiene que vivir cotidianamente, trabajar desde el interior de la persona para construirla en lo sencillo, en la familia, en la escuela, en el trabajo, con los amigos. 

No es fácil, pero nos ha quedado muy claro lo vulnerables que somos ante la adversidad, este año de pandemia es el ejemplo perfecto para percatarnos de la importancia que tiene vivir en paz,  constatar que el otro y yo, formamos un  nosotros y que sus y mis acciones impactan recíprocamente en nuestras vidas, teniendo la esperanza de que juntos y en paz podremos salir adelante.

El papa Fancisco en un fragmento de su mensaje por la paz para este año nos dice:

1. La paz, camino de esperanza ante los obstáculos y las pruebas
La paz, como objeto de nuestra esperanza, es un bien precioso, al que aspira toda la humanidad. Esperar en la paz es una actitud humana que contiene una tensión existencial, y de este modo cualquier situación difícil «se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino.  En este sentido, la esperanza es la virtud que nos pone en camino, nos da alas para avanzar, incluso cuando los obstáculos parecen insuperables. (53 Jornada Mundial por la Paz, enero 2020)

Estas palabras embonan perfecto con la realidad que estamos viviendo, donde la desesperanza e incertidumbre crean un ambiente no favorable para vivir la paz.

¡YO ELIJO LA PAZ! es una frase que va dirigida a ti, es una invitación a hacerte cargo de construir la paz en tu vida siendo responsable de tus actos, promoviendo la conciliación en todos los ámbitos en los que te desenvuelves, respetando las diferencias y buscando también el bien para los demás.

Vayamos a la acción, que todo esto no quede en palabras, seguramente tienes en tu agenda diaria muchas cosas que te ayudan a mantener tu paz interior, también la paz con los que convives cotidianamente, te propongo algunas preguntas para reflexionar:

¿Durante el día te das un espacio para identificar las situaciones  que te molestan o inquietan?

– ¿Qué acciones realizas que provocan la discusión o malestar en tu familia?

¿Has sido omiso o indiferente ante una situación en la que pudiste hacer algo para propiciar la paz?

Tu reflexión te lleva entonces a ser consciente de la importancia que tiene vivir la paz, el camino tiene que ser claro, la meta nunca hay que perderla de vista y siempre con la esperanza de que en los momentos más oscuros puedes provocar la diferencia.

Frase: Que la paz que anuncian con sus palabras esté primero en sus corazones. San Francisco de Asís

Máxima: Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5,9)